Las Profecías de Nostradamus

 En realidad su nombre fue Michel de Nostredame, nació en una familia judía en la Provence francesa en 1503. Escribió sus primeras “profecías”; y después de mucho vagabundear, pasó el resto de su vida estudiando, escribiendo e interesándose grandemente por el ocultismo. Las famosas “profecías” fueron escritas en 1547, que agrupadas en cien estrofas de cuatro versos cada una fueron llamadas “Centurias astrológicas”. Dejó diez centurias. Su libro fue prohibido. Muchos hombres de la época sintieron un gran respeto por él, pues le atribuían poderes especiales de los que dependía su dominio; en general, gran parte de la nobleza de su tiempo sentía un gusto morboso por las ciencias ocultas, sufría de profunda superstición y por tal razón llenaban sus cortes de adivinos, agoreros, ocultistas, magos y astrólogos que les sorbían los sesos y las arcas. Falleció en 2 de julio de 1566. Es importante la fecha porque algunas de las predicciones que se le atribuyen y que han salido en la prensa estos días, están fechadas mucho más tarde.
Además de las “Centurias” se le atribuyen otros escritos conocidos como “Presagios” y “Predicciones”.

En cuanto a las pretendidas profecías cumplidas, se trata verdaderamente de aplicaciones caprichosas; a lo más, coincidencias “forzadas”. Así, por ejemplo, los versos en los que algunos han creído reconocer una profecía de Napoleón dice: “De simple soldado él alcanzará el imperio, de ropa corta el llegará a larga. Bravo en las armas, mucho peor en la Iglesia, él humilla a los padres como el agua ensucia la esponja” (Centuria VII). Esto cuadra a Napoleón. ¡Nostradamus está describiendo el prototipo del militar perseguidor! De otra se dice que profetiza a Hitler o a Napoleón: “De la parte más profunda de Europa Oriental nacerá un niño de familia pobre, que por su hablar seducirá a muchos pueblos. Su reputación crecerá más en el reino de Leste” (Centuria III). En otra unos ven la ejecución de Luis XVI (año 1793), y otros la traición japonesa a Estados Unidos en Pearl Harbor, el último ataque terrorista a las Torres Gemelas de Manhattan, etc.

Algunos de los versos que más se han difundido en estos últimos tiempos son aquellos que han traducido del siguiente modo: “En el año mil novecientos noventa y nueve y siete meses, / vendrá del cielo un gran Rey de susto./ Resucitará al gran Rey de Angolmois...”. Como es sabido, basándose en estos versos algunos señalaron que el 9 de julio de 1999 debería haber tenido lugar el fin del mundo. Otros intérpretes consideraron que la terrible fecha tendría lugar el 11 de agosto de 1999, cuando sobre el norte de Francia se vería el último eclipse de sol del milenio. Ambientes de la moda e incluso de la cultura europea vivieron con trepidación esos días a causa de las terribles profecías. Ambas fechas pasaron desmintiendo a los profetas de calamidades.

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